D-Generación

"Una generación extraviada en un mundo casi perdido, lejos de la Generación del 98, del 14, del 27, de mayo del 68, no somos otra cosa que una 'D-Generación'"

viernes, septiembre 09, 2005

Mantengamos los ojos abiertos

El pasado miércoles 7 de septiembre, en el marco del pleno del Parlamento Europeo de Estrasburgo, compareció el ministro del Interior británico, Charles Clarke --no hay que olvidar que el Reino Unido ocupa la Presidencia de la Unión Europea hasta el final de 2005--, quien hizo un alegato de lo más inquietante.


El citado caballero abogó por abrir el debate en el seno de la UE para modificar la Convención de Derechos Fundamentales porque "las circunstancias han cambiado", ya que la lucha contra el terrorismo se ha convertido en una prioridad.
Y no conforme con ello añadió: "Es realmente necesario equilibrar derechos individuales muy importantes con el derecho de la sociedad a la seguridad contra aquellos que nos atacan con la violencia terrorista".


Es decir, para protegernos del terrorismo internacional que ustedes, señores de la guerra, han potenciado, van a recortar --y, de hecho, ya han recortado-- nuestras libertades. Las de la sociedad civil.
No hay que ser demasiado perspicaz para encontrar un paralelismo entre la reacción de Clarke y la muerte en Londres del ciudadano brasileño Jean-Charles de Meneses. ¿Es casual que sea precisamente el máximo responsable de la Policía británica el que proponga esto? En política, las casualidades no existen.


Lo más grave del asunto es que no es sólo Clarke el que piensa así. El diputado español del grupo Popular --el mayoritario en la Eurocámara-- Agustín Díaz de Mera, se pronunció a favor de una reforma de la Convención, puesto que "ante una situación excepcional son necesarias medidas coyunturales sin concesiones". Dijo que hay que posicionarse "rotundamente con las víctimas, con los británicos y su Gobierno y con los jueces y policías" y añadió: "No estamos en Disneylandia, sino en una lucha contra el terror". O lo que en Roman Paladino podría ser: "Leña al mono que es de goma".


Todo esto es muy preocupante. Porque si no mantenemos los ojos bien abiertos --puede que incluso así-- muy pronto estaremos sumidos en una sociedad supuestamente libre, pero prácticamente totalitaria, similar a aquella que planteaba George Orwell en 1984, en la que un gran ojo observaba todos los movimientos.


Concretando un poco, Clarke nos hizo una breve lista de lo que nos espera si la revisión de la Carta de Derechos Fundamentales sale adelante: retención en la UE de datos personales de todas las comunicaciones realizadas por Internet o por teléfono durante un plazo de 12 meses; la integración de un chip electrónico con la foto y huellas dactilares en el pasaporte y en el carnet de conducir; y la conclusión del acuerdo con "nuestros amigos norteamericanos" para permitir "una utilización coherente de los datos de pasajeros" en vuelos internacionales.


No se hable más. Estemos alerta y quedémosnos con la reflexión que, en ese mismo pleno, lanzó el eurodiputado francés de Izquierda Unida, Francis Wurtz: "Nadie subestima el alcance de la amenaza terrorista, pero algunos aceptarían cualquier cosa, como el permiso de tirar a matar en algunos estados miembros, lo que provocó la muerte del ciudadano brasileño en Londres".

2 Comments:

At 16:51, Blogger javier said...

Quizas sean los primeros pasos hacia un mundo orwelliano, es para echarse a temblar; Ya todos somos terroristas, hasta que demostremos lo contrario

Un abrazo

 
At 13:38, Blogger Maria Sarmiento said...

Gracias Aitor, era necesario hablar de esta injusticia, ocho tiros a bocajarro en el suelo no tienen justificación.

 

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