D-Generación

"Una generación extraviada en un mundo casi perdido, lejos de la Generación del 98, del 14, del 27, de mayo del 68, no somos otra cosa que una 'D-Generación'"

viernes, agosto 12, 2005

El cine y el borrego

Anoche fui al cine. Lo cierto es que vi una película diferente a mis previsiones. Probablemente, eso fue lo que me salvó. Tuve que recurrir al plan B, algo que ya me había ocurrido en otras ocasiones, casi siempre con éxito --aunque con algunas debacles--. El filme en esta ocasión, en la que contaba con la misma buena compañía de siempre, era Extrañas coincidencias de David O. Russell, una película poco apetecible a primera vista (su apariencia es la de una película de enredo norteamericana). Pero nada más lejos de la realidad.

Ocurrió algo parecido a lo que ya pasó con Efecto mariposa de Eric Bress y J. Mackye Gruber: se presumía una velada comercial y sentimental y, sin embargo, las tornas cambiaron. Varias decenas de grupos comenzaban a levantarse para abandonar la sala, lo que me emocionó aún más, cuando ella dijo: “Es un poco aburrida, ¿no?”. “Puede parecerlo pero, ya que estamos aquí, démosle una oportunidad”, respondí. Y valió la pena.

Por muy extraño que parezca, en lo que a cine se refiere, adoro ir contracorriente. Y suele irme bien. Rodeado de consumidores de cine comercial soy un bicho raro; al mismo tiempo, rodeado de consumidores de serie B soy un consumidor de cine comercial.

La semana pasada tuve un hueco para ir a ver otra película, francesa en aquella ocasión (Las poupeés russes de Cédric Klapisch), también bien acompañado. Mi regocijo fue extremo al comprobar que pasados diez minutos estábamos solos en la sala. Jamás me había pasado pero es una mezcla de sensaciones que recomiendo. Primero sentí entre estupor y regocijo, luego excentricidad y originalidad y, finalmente, disfruté del filme.


Volviendo a la velada de ayer, en pleno proceso de asimilación de lo que veían mis ojos, que no era otra cosa que una película de estética sencilla, con algunos matices originales, pero sobre todo, un leve acercamiento al existencialismo postmodernista. Y digo leve, porque eso es lo que era. Un esbozo del drama existencialista humano que ha resultado ser un producto audiovisual incómodo para el espectador medio, ese borrego consumidor de acción y sexo, incapaz de disfrutar con algo que se salga del camino marcado.


Ya sé que estas líneas son irrelevantes. Pero son el fruto de la inquietud de otro borrego, harto de su rebaño, que ansía escapar de los aburridos pastos en los pace un día tras otro. Por eso, odio tanto como amo al rebaño en el que estoy inmerso y sólo me queda idear un plan para ejecutar al pastor. Por ahora, no descarto otra posibilidad, me aferro a los sueños y al buen cine, que no es otra cosa que el sueño que alguien quiere hacernos soñar.

2 Comments:

At 23:49, Blogger javier said...

Amigo Aitor, ya sabes que la miel no se hizo para la boca del asno. En esto del cine reconozco ser un friki y me gustan algunas americanadas, pero siempre habra sitio para las buenas peliculas, Woody Allen, Scorsese, Coppola y Hitchcock, porque el cine es la vida y la vida es cine. A llevarse todos los aplausos.

 
At 17:28, Blogger Faro de Estrapía said...

Matt Damon

 

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