D-Generación

"Una generación extraviada en un mundo casi perdido, lejos de la Generación del 98, del 14, del 27, de mayo del 68, no somos otra cosa que una 'D-Generación'"

martes, enero 03, 2006

El rincón del fracasado

Ha sido envidia. No lo iba a hacer, no se me había pasado por la cabeza, no me lo había exigido a mi mismo. Somos comodones.

Llega el fin de año y te haces nuevos propósitos, esos que luego nunca cumples. Pero te sientes satisfecho, al menos lo intestaste, eres crítico contigo mismo, lo intestaste, te criticaste. Luego fuiste débil, pero la intención es lo que cuenta.

No, huye de las frases hechas, no. No eres tu mayor crítico. Estamos acostumbrados a apoyarnos en la sonrisa del mediocre. La consulta con la almohada. Pero no, ella no te ha reido nada, la almohada no habla. La sonrisa del mediocre es tuya, sólo tuya.

Y así nos construímos nuestra mentira. En algún momento te sentiste como ahora, nada, una nimiedad, deseando ser un niño, sin complicaciones, con mamá dándote el bocadillo otra vez. Pero lo hiciste y luego lo volviste a hacer y lo volverás a hacer. Por alguna razón, te volviste a creer grande, el mundo giraba en torno a ti.

Eres el más grande, tu tiempo ha llegado. Te sientes como ese estereotipo de película: la música alta, el acelerador a tope, born to be wild.

Un accidente al lado de la carretera te hace bajar la velocidad. Pero sólo un par de minutos, eso sí. Oyes en la radio, maremoto en no sé dónde. Pones cara de triste y sigues comiendote el spaghetti. Y que le vas a hacer y el partido es en el plus, no me jodas vaya mierda. Es tu mundo, el de fuera no importa.

La primera vez que sufres un ataque a tu ego es la primera vez que te pones malo en el colegio. Tienes siete años, seis, ocho, el mundo siempre ha girado en torno a ti. Tu madre te lleva al médico y te quedas alucinado. Hay gente por la calle, comprando el pan, tomando café, con bolsas. Tú que pensabas que hasta las 12 nadie salía al recreo.

Luego creces, ves el mundo, te da miedo. Te haces rebelde, te dejas coleta, patillas, pantalones rotos, déjame en paz sí lo que tú digas.

Y te construyes tu realidad, te haces fuerte en el castillo. Hasta que el castillo se desmorona, una chica, un grano, un ridículo. Un problema que te queda grande.

Y aparece una canción que parece escrita para ti. Un libro que dice justo lo que siempre habías querido decir o lo que pensabas que sólo tú pensabas. Te sientes grande, único, especial. Se va a enterar el mundo.

El ciclo vuelve. Y cada vez somos peores, más sabiondos, más listillos, creemos sabernos todas, somos prácticamente infalibles. Aunque sepamos que no y no queramos verlo y lo negamos y miramos para otro lado.Ya te dejó una novia, ya murió un amigo, qué te va a sorprender.

Llega la navidad, contigo en el castillo de tu realidad invitada, esa realidad que sólo tú ves y que el resto del mundo ve de otra manera aunque por alguna estúpida razón pienses siempre que lo ven de la tuya. Y subido en el pedestal, inefable, infalible, indestructible (cuanto in), haces tu maleta con tus libros, tus cds y el resto de tu pequeño mundo.

Muchos odian la navidad porque les recuerda lo sólos que están, lo pequeños que son. A veces la navidad te da un sopapo.

(...)

¿Y a tí quién te aplaude? Aplaudimos lo que envidiamos, lo que nunca llegaremos a ser, no fuiste un Van Gogh, no fuiste un Zidane, un Jordan, un Reverte, un Mozart. Los envidias, pero sigues tu mundana existencia.

Y ya ves, lo único que movió escribir esto fue la envidia. No el querer exigirse más, ser mejor. No, demasiado complicado para uno mismo, quita quita, pásame el mando. No, fue la envidia. Y volverá la mentira, el planeta propio. Si es que no ha vuelto ya. Y soplarás el matasuegras y felicitarás el año y te olvidarás de todo. Serás de nuevo el centro de tu universo.

Buscarás un lector para tu vanidad. Iras a tu rincón del fracasado, te darás una palmadita en la espalda. Tal vez si llegaste hasta aquí te gusto, me felicitarás. Y por la noche volverá la sonrisa del mediocre, la mía. Te desearé un buen año, me subiré a una nueva montaña y algún día recordaré que todo esto fue sólo por pura envidia.



[Extractos de un original escrito el 29 de Diciembre de 2004]

4 Comments:

At 14:30, Blogger Mocka said...

Hola!
Me llamo Guille, tengo 16 años y caí en tu blog por casualidad.
Y leyendo leyengo me ha encantado el artículo. Refleja la veracidad de nuestros tiempos; tiempos en que las falsas promesas y las interminables intenciones pueblan las cabezas de nuestra enriquecidad sociedad.
En fin, que si sigues publicando iré pasándome por aquí!
saludos desde Barcelona!

 
At 18:28, Blogger Negrev said...

Bueno, esta bitácora la hacemos entre 5. Yo suelo escribir martes o miércoles, aunque ultimamente por motivos varios no he escrito demasiado.

te animo a leer los artículos antiguos, que hay muchos y muy buenos.

un saludo y bienvenido a dgeneracion

 
At 11:49, Blogger Mocka said...

Gracias, iré leyendo!

 
At 16:55, Blogger Irea said...

También a mí me ha gustado mucho este artículo. Y como dibujante y escritora aficionada me confieso una "envidiosa" tremenda (de Miguel Ángel, de Louise Cooper, de Dalí, de Carlos Ruíz Zafón... o simplemente de otros aficionados como yo que me superan). En un principio la envidia suele servirme de acicate, para empujarme más allá de mis limitaciones, pero luego, como decía el profesor de latín de "El Club de los Poetas Muertos", cuando me doy cuenta de que probablemente nunca seré como Shakespeare, ni como Rembrandt, ni como Mozart, me vengo abajo. Claro que después, cuando ya me he resignado a intentar ser feliz en mi mediocridad los sueños me tiran de la manga y me impulsan a seguir intentándolo. :-)

 

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