D-Generación

"Una generación extraviada en un mundo casi perdido, lejos de la Generación del 98, del 14, del 27, de mayo del 68, no somos otra cosa que una 'D-Generación'"

martes, mayo 10, 2005

Historia de una pandemia I

Fue el mayor desastre de la Historia de la Humanidad. Peor que la II Guerra Mundial, el genocidio de los mongoles sobre los chinos, o los nazis sobre los judíos. Peor que los terremotos y erupciones volcánicas más devastadoras. Y todo empezó en 1348. La peste negra hizo su aparición y se llevó de un plumazo a 75 millones de personas. Fueron las putas ratas las culpables. Eran muy listas. Escapaban de los barcos en cuarentena y nadaban hasta puerto. Pero en realidad estos asquerosos roedores sólo eran mulas de carga. Las pulgas y garrapatas transportaban el virus. Ni que decir tiene que en aquella época las condiciones higiénico-sanitarias eran bastante precarias para la inmensa mayoría de la población. Así que el camino estaba despejado. Una variante de la conocida fiebre hemorrágica, que provoca una muerte muy dolorosa, desagradable, y tremendamente contagiosa. Pudo ser el fin del mundo, del hombre. Pero no fue así. Hubo luz al final del túnel, y poco a poco el organismo humano se fue fortaleciendo y fue capaz de autoinmunizarse. Tres hurras por la evolución.

En pleno siglo XXI el VIH se perfila como una nueva pandemia del mundo moderno. Tenemos 40 millones de infectados y la cifra se incrementa día a día. De momento sin una vacuna eficaz, existen fármacos que son capaces de bloquear los procesos de trascripción del ARN nuclear del virus. Pero estos fármacos son muy caros, tienen efectos secundarios muy desafortunados y exigen una ingesta diaria de hasta veinte pastillas. ¿Para cuándo una verdadera vacuna? Los expertos dicen que aún tardará unos diez años.

Resulta curioso que algo tan pequeño como el virus HTLV-3 sea el causante de un problema tan gigantesco. Es casi imposible calcular con exactitud los muertos totales que ha provocado, pero se cuentan en millones. Y el número de infectados crece exponencialmente. La enfermedad parece controlada en los países desarrollados, pero en los países africanos y asiáticos no se ha conseguido frenar el avance de la pandemia. ¿Motivos? Pues hay varios; por desgracia la cultura de muchos de estos países juega un papel devastador.

Son sociedades muy machistas y con ritos y creencias digamos “peculiares”; mantener relaciones sexuales con una virgen puede curar la enfermedad. Es una de ellas. Genial, no solo nos enfrentamos a una ola de pederastia (suelen elegir a niñas muy jóvenes, ya que cuanto más joven sea mayor probabilidad de que sea virgen), sino que todas esas niñas también quedarán infectadas (la probabilidad de transmisión del virus en una relación sexual heterosexual con el varón infectado y sin preservativo es casi del cien por cien). Luego está el problema de los tratamientos antirretrovirales. Gracias a las presiones de muchas ONG las poderosas compañías farmacéuticas rebajaron el precio de los medicamentos para hacerlos más accesibles a la inmensa mayoría de los enfermos, que son pobres. Pero aun así la demanda supera con creces a la oferta. Y por último el efecto bola de nieve. El problema se hace más grande el solito. Los infectados, al descubrirlo, deciden transmitirlo, ya sea por la creencia que antes he mencionado o simplemente por joder (valga la redundancia). Las mujeres son, de hecho, las que más están padeciendo esta terrible enfermedad. Los niños quedan huérfanos e indefensos. Más pobreza, más enfermedad y más muertos.

¿De donde ha salido el virus? Pues hay diversas teorías que tratan de contestar a esta pregunta; algunas muy estrafalarias: una conspiración de la CIA, un accidente de un laboratorio, lo trajeron unos extraterrestres, e incluso hay quien piensa que no existe, que es una invención (probablemente sean las Sociedades de la Tierra Plana, otro día hablaré de ellas). La más aceptada por la comunidad científica es que el susodicho virus proviene de los monos africanos y que ellos lo transmitieron a los primates, que son sus depredadores. El cazador cazado. De primate al hombre, su depredador. Bum! Se han utilizado complicados modelos matemáticos y potentes ordenadores para establecer la fecha de aparición del virus. Resultado: entre 1910 y 1950. El primer caso documentado científicamente data de 1959. A mediados de los 80 la enfermedad alcanzó niveles epidémicos (el consumo de heroína y las relaciones sexuales sin protección contribuyeron a ello). En aquella época no había apenas tratamientos y los infectados morían pronto. Así que se lanzó una campaña mediática para informar a la población, y se inyectaron fondos en la investigación sobre el SIDA.

¿Qué es lo que hace de este virus un problema tan grande? Interesante pregunta; tenemos que meternos en biología molecular. Es capaz de mutar su estructura proteica lo que le hace invulnerable a los ataques de nuestros sistemas de defensa. Destruye los linfocitos T y nos deja indefensos ante otras enfermedades (llamadas oportunistas). En otras palabras, no nos ataca directamente a nosotros, sino a lo que nos defiende.

Además resulta irónico que sus vectores de transmisión sean la sangre y el semen, fluidos portadores de vida. Podría haber sido peor (si se transmitiese por el aire ya estaríamos todos muertos). Pero esto tampoco es un consuelo. Más que nada porque la cosa empeora.

Continuará

4 Comments:

At 13:46, Blogger Aitor Ordax said...

Gracias por ilustranos con este excelente artículo.

 
At 16:40, Blogger Negrev said...

Un más que interesante artículo nos brindas hoy para reflexionar. un placer leerte javi

 
At 17:09, Blogger Javier Luna said...

Buen artículo. Pero desde un punto de vista subversivo yo hubiera introducida las actuaciones de la OMS y de las grandes farmacéuticas para mantener los beneficios que producen la venta de medicamentos para acabar con la enfermedad, así como la escasa permisividad de los países occidentales para la creación de medicamentos genéricos para el tercer mundo. Aun así, eres grande amigo.

 
At 21:45, Blogger javier said...

Muy acertado el comentario de jluna sobre el tremendo poder de la industria farmaceutica. El tratamiento antirretroviral cuesta unos diez mil euros al año y no faltan clientes. Evidentemente en los paises pobres eso es una fortuna y es practicamente imposible que nadie pueda acceder a los farmacos. Los tentaculos del poder son alargados. Sera el ¿Grupo Bilderberg?

Gracias amigos, un saludo a los tres

 

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