D-Generación

"Una generación extraviada en un mundo casi perdido, lejos de la Generación del 98, del 14, del 27, de mayo del 68, no somos otra cosa que una 'D-Generación'"

jueves, mayo 19, 2005

Una lectura

Salió y compró el periódico. Se sentó en el banco de aquel parquecito en el que se está tan bien. Leyó. Sin mucho interés. Sabía que la mayoría de las noticias le importaban bien poco. Seguía comprando el periódico por hábito, por costumbre. Pero, en esas, le sorprendió una noticia. Un ministro de trabajo, que había regularizado un gran número de inmigrantes, explicaba que la regularización de inmigrantes era buena para todos. Los inmigrantes iban a aportar un dinerito al Estado, del que hasta ahora sólo se habían aprovechado. Los inmigrantes iban a permitir a miles de empresarios volver al regazo protector de la legalidad. Además, los inmigrantes harán más productiva la economía, y un montón de cosas más. ¡Es realmente sorprendente! Pensó.

Se levantó agachó la cabeza y se fue dando patadas a las cosas que se encontraba por el suelo. Se metió en un bar. Pidió un café con leche calentita, no sabía si realmente le apetecía pero se sentó a tomarlo. Estiró la mano y cogió el periódico del bar. Mientras pasaba las páginas y movía el café una pieza de internacional le llamó la atención. Alemania había aprobado una ley de extranjería por la cual un inmigrante podía ser expulsado del país si se le hallaba sospechoso, nada más, de actividades de terrorismo. Tragó, pidió un vaso de agua y le dijo al camarero –Antonio, ¿tu crees que los inmigrantes son personas?-. -Sí.- Entonces ¿por qué los ministros no regularizan personas?-. – No sé-. Pagó y se fue.

Camino de casa hablo con la personita de su cabeza, quien le comentó que se estaba generando una peligrosa tendencia a distanciarse del otro y de lo otro. Que no es lo mismo un INMIGRANTE que un ESPAÑOL. Opinó que no era propio del siglo XXI seguir alejándonos de los demás, de sus culturas, de sus visiones, pero sobre todo de sus derechos, los derechos por ser persona. Y señaló, lo que es más importante, que era inaceptable que esa diferenciación se usará para excluir, aunque sea incluyendo. Recordó esos cuatro mil millones de personas que están fuera del sistema y que no se van de su casa porque aquí se esté mejor, sino porque allí no se puede vivir. Y dijo que había mucho hijo de puta suelto.

Cuando llegó a casa no tenía ganas de hacer nada.

1 Comments:

At 08:55, Blogger Aitor Ordax said...

Buen artículo. Es un ejemplo de la simpleza mental de la xenofobia implícita que llevan las sociedades occidentales.

El capitalismo no permite derribar las barreras, porque diferenciando entre ciudadanos de primera, de segunda y de tercera, el reparto le resulta más beneficioso.

El inmigrante sólo será regularizado cuando eso sea benefioso económica y políticamente, y no cuando se le debe, o sea siempre.

La línea de la nueva política española de inmigración es positiva pero, aunque suene utópico, sólo se culminará el día que no se hagan distinciones. Libre circulación de personas ya. Abajo las fronteras.

 

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