D-Generación

"Una generación extraviada en un mundo casi perdido, lejos de la Generación del 98, del 14, del 27, de mayo del 68, no somos otra cosa que una 'D-Generación'"

viernes, julio 22, 2005

Seguridad o libertad

Las cosas están crudas en las calles de Occidente, pero también en las de Oriente. Bush declaró tener la solución contra el terrorismo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y esa solución pasaba por "mejorar" la seguridad a costa de la libertad de los ciudadanos. Así, inició una guerra contra el terrorismo que puso en el punto de mira al régimen Talib afgano, primero, y al iraquí de Sadam Hussein, después.

Se trata de una cuestión complicada que requeriría un mayor análisis, pero lo resumiremos en que la sociedad internacional apoyó el primer ataque, por entender que los Estados Unidos quisieran aplicar la Ley del Talión. Sin embargo, hubo división respecto a la invasión de Iraq: mientras que unos, algunos gobernantes cuyos nombres todos conocemos, decidieron apoyar aquel ataque a toda costa, los ciudadanos, las Naciones Unidas y la "Vieja Europa" se opusieron. Pero a pesar de todo, y justificando la existencia de unas armas de destrucción masiva cuyo paradero aún se desconoce, los figurantes de la "célebre" foto de las Azores se empeñaron en entrar en la antigua Persia a sangre y fuego.

Las consecuencias de aquel empeño todavía hoy se siguen pagando: en Iraq, la población civil cayó y cae como moscas; en España, dos centenares de personas perdieron la vida y aquel Gobierno perdió el poder --fue necesario arriesgar, y perder, la vida de inocentes, para demostrar que aquella foto fue un error (algunos todavía hoy no lo reconocen)--; y en el Reino Unido, otro miembro de aquella foto se salvó en las elecciones, pero ahora lo está pagando con la muerte de civiles sin culpa.

Y lo peor de todo esto es que los gobernantes, no solamente nos han puesto en peligro ante las amenazas del terrorismo de corte islamista, sino que además, ahora, quieren hacernos pagar sus errores con recortes en la libertad. Sí, porque un incremento en las medidas de seguridad, como las entienden los gobiernos de todo signo, acarrea una restricción de la libertad de los ciudadanos.

El primer ejemplo lo encontramos en Londres, cuando un ciudadano "sospechoso" fue tiroteado hasta cinco veces, y asesinado, por agentes de Scotland Yard, con la excusa de que le dieron el alto y éste salió corriendo. Al parecer, testigos del suceso afirman que nadie le dió el alto a aquel hombre con aspecto de "terrorista". Todos tenemos que comprender la tensión que se debe vivir allí tras los atentados --nosotros lo sufrimos en Madrid-- pero lo que es incomprensible es que alquien pueda quitar la vida a otra persona porque parecía un "terrorista".

¿Qué vendrá ahora? Controles similares a los de las terminales de los aeropuertos en el metro, registros y cacheos de la población musulmana, control de datos en internet, ...

No, miren. Ustedes, señores políticos, han convertido las calles de Occidente en objetivos potenciales del fanatismo, al discriminar, al atacar, al obligar, al señalar, ... En definitiva, ustedes son los responsables de que cualquier ciudadano del mundo sea posible objetivo del terror, al descuidar la prevención, la integración y la cooperación, así que arréglenlo. Pero no nos quiten a los ciudadanos lo más valioso que tenemos: la libertad. Y menos en aras de su "seguridad", una seguridad entendida como un mayor control de la sociedad.

2 Comments:

At 00:16, Blogger rojoredrouge said...

Conviene, recordar, porque así es la realidad, que el hombre está obligado a capitular ante los determinismos. Si no los asume, no puede luchar contra ellos.

Ni Blair, ni ningún político de nuestros días, dice que el hombre no es libre. Por ello son potencialmente peligrosos. Dicen que somos libres y buenos y maravillosos demócratas en guerra, mientras que en realidad él y otros tantos como él trabajan en la dirección contraria, sin saber que niega la libertad, como ya hicieron los filósofos materialistas. Pero Blair, como liberal que es, dice negar libertades en pro de la libertad... Esto es lo más parecido a la incongruencia atroz que es el "motor inmóbil" de Santo Tomás que he visto, escuchado y leído en años. La libertad no existe, nos la venden y la administran los poderes públicos para mejor mantenernos a raya...

 
At 12:51, Blogger Aitor Ordax said...

La libertad absoluta es un ideal: el ideal anarquista. Hay que presuponer, si se quiere mantener cierto orden, que el hombre es bueno por naturaleza y ese es un tema bastante controvertido.

Desde luego, Blair o cualquiera de los líderes políticos no lo son.

Ahora bien, la libertad relativa --esta es la condicionada por cierto orden social que la coarta sólo para permitir la del otro-- es posible y deseable, pero no la que nos vende el liberalismo, sino una libertad justa con el hombre, con todos los seres humanos y su entorno. Y desde luego, no la del mercado.

 

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