D-Generación

"Una generación extraviada en un mundo casi perdido, lejos de la Generación del 98, del 14, del 27, de mayo del 68, no somos otra cosa que una 'D-Generación'"

sábado, marzo 11, 2006

Poco tienes, nada somos

Si miro a mi derecha veo el viejo telescopio de mi padre. Yo siempre me enfadaba, porque nunca lo usabamos. No me valían las excusas de que con la luz de la ciudad no se veía nada [ Algún día tendré que aprender a usarlo ]

Tengo la suerte de que me hayan inculcado desde pequeño el placer de la lectura. Y crecí rodeado de libros de Carl Sagan, Isaac Asimov...por eso, desde pequeño siempre me apasionó el mundo del espacio. Mi primera disertación, de pequeñito, fue sobre los planetas.

Un día, calculo que con 8 o 9 años, la persona que nos llevaba al colegio llegaba tarde. Y yo me quedé viendo un documental. Serían las 9:15 y no duraría ni 5 minutos. Pero la impresión que me causó fue tan potente que es de esas pocas cosas que recuerdas con total nitidez de tu infancia. Estoy hablando de 1990, es decir, que lo que voy a contar no era tan frecuente verlo como lo es ahora, la era de los trucos digitales. Y yo era muy pequeño.

La imagen salía de un tio tumbado en una hamaca en San Francisco. Iba subiendo, iba subiendo y se veía Estados Unidos, América, La Tierra....seguías alejandote velozmente y ibas viendo Marte, Venus, Mercurio y el imponente Sol, nuestra Via Lactea, la Galaxia de turno, muchas galaxias....Luego, muy velozmente regresabas de nuevo: el mismo recorrido pero a la inversa, hasta llegar al tipo de San Francisco.

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Ayer estaba repanchingado en el sofá. La televisión ofrecía la basura habitual: tres millones de cenutrios dándose su dosis de tomate y otros tres o cuatro millones con la telenovela de turno. Puse la 2 y había unos astronautas, me metí en la teletexto a ver de que iba el tema. Odisea en el espacio. Viaje hacia los planetas. No era una maravilla técnica, pero yo estaba reventado y se dejaba ver: un documental ficcionado sobre una supuesta expedición de unos astronautas a diversos planetas del sistema solar.


Esa misma tarde había estado jugueteando con el Google Earth. Por si no lo conocen, es una herramienta que te permite ir a cualquier punto del planeta y ver imagenes aereas (En algunas zonas, con una gran nitidez). Estaba en el trabajo con un compañero, de procedencia inglesa. Visitamos primero las pirámides y luego fuimos hacia Inglaterra, donde hay una gran calidez de imagen. Primero estuvimos buscando Wembley, el Támesis...y luego buscamos su casa. Se veía perfectamente. Fuimos hacia arriba, hacia arriba...hasta que en la imagen volvía a aparecer todo el planeta Tierra.

Y que quieren que les diga, somos una mierdecilla. El mundo no es tan grande como parece.

Los astronautas de mi documental de antes, señalando hacia la Tierra decían con ironía "se dan las condiciones en ese planeta para la vida. No creo que sea inteligente".






Y me puse a pensar en la vida inteligente. Yo supongo, creo y espero que hay vida inteligente en otros planetas. Esto es muy grande para que nos creamos tan arrogantes de pensar que es todo para nosotros. Lo más terrible que llegué a pensar es que fuesemos la especie más avanzada. No, no creo. Espero que no.

De pequeño, mi primer contacto con la "filosofía" llegó una noche. Estaba tumbado en la cama y me puse a pensar en que pasaría si no hubiera vida. Si no hubiera nada. NADA. ¿lo han pensando alguna vez? Yo lo hago a veces y te recorre un escalofrío indescriptible.

Pensando en todo eso, recordé a aquel crío de 9-10 años con la boca abierta viendo el documental en el que se iba del tio de San Francisco hacia la última galaxia perdida con vuelta al americano gordinflón. Pero no quedaba ahí la cosa. Regresabas al norteamericano, atravesabas la piel y llegabas hasta el interior. Hasta ese corazón bombeando sangre.

Y recordando recordando, pensé lo poco que tenemos, la nada que somos. Y sin embargo, la crueldad que podemos crear. Y a la vez la maravilla de las pirámides. Lo poco que somos y a la vez nuestra apasionante complejidad.

Y me entra un escalofrío, se lo juro que lo tengo, recordando al chaval que ese día entro en clase. Tarde, pero sabiendo que ese día había aprendido ya más que en todo aquel curso.

3 Comments:

At 23:13, Blogger Negrev said...

Para Cristina G.

 
At 11:18, Anonymous Anónimo said...

El placer es mio.
Ain't no me without you

 
At 17:12, Blogger Javier Luna said...

Bien amigo, me parece que en el fondo tampoco nos diferenciamos tanto de los demás. Todos terminamos en conclusiones parecidas a poco que lo pienses. Tal vez, esa sea la única diferencia entre las personas, que algunas lo piensan y otras se dejan llevar.

 

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