En portada aparece Marta Domínguez con la bandera, "La supernena" titula el periódico. Tiene "gracia" pensé, cuando el otro día en otra letrina mediática había leído que
había fracasado en otra distancia.
Y es que somos así. Quintos en el medallero, jornada histórica, blablabla. Qué fácil damos el letrero de éxito y fracaso, olvidando que detrás de todos esos atletas hay un sacrificio, un trabajo. Una persona
Hoy yo quiero hablarles de siete personas. Por la mañana, además de lo de Marta Domínguez, me leía la historia de las "niñas de oro". Tenía que ir a hablar con ellas y quería saber que había detrás de la lágrima de Tania Lamarca.
Les pongo en situación: Año 1996. El 19 de julio daban comienzo los Juegos Olímpicos de Atlanta.

Casi al final, el 2 de agosto, unas chicas nos emocionaban colgándose la medalla de oro. La imagen de una de ellas llorando mientras sonaba el himno se ha convertido en una especie de arquetipo del olimpismo español ¿Recuerdan ahora?
Sólo ellas saben, sienten y sabrán el sacrificio que tuvieron que hacer para lograr esa medalla. Para que todo pudiera haber salido mal, que una pelota no hubiera caído en su sitio o hubiera tenido lugar cualquier otro mínimo error que les hubiera privado del oro. Y entonces, como tantos y tantos deportistas, solamente habrían sido un títular de periódico: "Fracaso de ....".
Yesterday´s newsPero resulta que no, que lograron el oro. Que un país entero se emocionó y lo sigue haciendo cuando ve la imagen de Tania. Pero...¿cuánto tiempo tuvieron que dedicar su vida integramente a prepararse para la gran cita? ¿Qué pasó después de la medalla? ¿Quién -amigo- se acuerda ahora de ti?
El nombre de un pabellón, una foto con político, un homenaje. Y ya puedes volar sola, aquí acabó la nuestro. Sobre este y otros asuntos versará
un documental que se ha grabado sobre ellas, diez años después. Lo realiza la productora Klifas y estará finalizado previsiblemente para el 2007
Cuando las he visto en persona he agachado la cabeza, tímido. No sé por qué no las imaginaba así, como si el tiempo se hubiera detenido en esa imagen de podium. Diez años después, las niñas de oro son veinteañeras de belleza expresiva y alegre, felices de verse juntas de nuevo. Alguna lloraba, otra la abrazaba. Comentaban y recordaban.
Pero Caína no recuerda. En España sólo hay algo que funciona más rápido que la construcción de idolos: su derrumbamiento y pisoteo.
Leyendo su historia ves siete seres humanos, gente humilde y sacrificada. Lágrimas de cristalina pureza.
Se llaman Estela Giménez, Lorena Guréndez, Tania Lamarca, Estíbaliz Martínez, Nuria Cabanillas, Marta Baldó y Maider Esparza. Son heroínas de nuestro deporte, fueron nuestro orgullo y se merecen respeto y admiración.
Servirá ya para poco y las heridas ahí quedarán. Pero desde este humilde rincón, y hasta que google quiera, que suene para siempre el himno del gracias por todo